Desplazamiento

Cuando tenía cinco años de edad, fui al desfile militar del 3 de mayo, fiesta patria de Polonia; me distraje, solté la mano de mi padre y tomé la de un desconocido (…) Todos sentimos la necesidad de una mano que nos guíe, y yo la he palpado, poderosa y tierna desde allá muy alto; ha guiado mis pasos toda mi vida. Con esa seguridad pude soportar, aún niña, el destierro a Siberia. Largo y penoso fue nuestro errar por las taigas siberianas. Un día brilló la luz y nuestros corazones latieron de felicidad cuando se abrieron las rejas de la frontera rusa y fuimos a Persia, a Teherán. Ahí llegamos más de treinta mil polacos que huimos de Rusia, pero nos diezmaron los campos de concentración, cárceles y colectividades. Para los que tuvimos la suerte de sobrevivir, el peregrinar no había terminado.

La guerra interrumpe esa vida aparentemente idílica. El gobierno soviético los despoja de sus tierras; y en consecuencia, sus padres, su hermana y Anna, son trasladados a los campos de concentración en Siberia, en condiciones de hambruna, frío e insalubridad. La Cruz Roja Internacional la salva de un estado de salud dañado, y posteriormente su familia es apoyada para salir del país. Según su interpretación y los relatos de su vida, México los recibe con generosidad y calidez: “Bendito seas México que nos recibiste con los brazos abiertos cuando estuvimos más dolidos, porque diste abrigo a nuestros exhaustos cuerpos, fulgor a nuestras almas, porque nos devolviste la esperanza perdida”.

Polonia es la tierra de ensueño y recuerdos de infancia, México es el sitio que la acoge con hospitalidad y le da la oportunidad de vivir, estudiar y formar una familia: “Después de haber viajado por tantos países en la miseria y caminar por las aldeas rusas, donde no estaba pavimentado y sólo había un camino de tierra en medio de la taiga, México se mostraba ante mis ojos como un lugar espléndido”.

Anna Zarnecki desde niña se vio en la posición de traspasar fronteras: fronteras entre la ternura de la infancia y el dolor de la guerra, entre el recuerdo de sus lugares de ensoñación y su nueva vida, fronteras geográficas, fronteras entre la memoria y la realidad, fronteras culturales y sociales entre México y Polonia.

Fuentes:

  • Anna Zarnecki, Polonia, Viento y Tinieblas. México, Ediciones Ruz, 1982, pp. 294-295.
  • Anna Zarnecki, Huellas en el Alma. México, Ediciones Ruz pg.70
  • Entrevista a Anna Zarnecki. México, D.F., Junio del 2010. No publicada

Ensayos parte del libro: “Encuentro con la expresión singular de Anna Zarnecki”. Mtra. Daiset Ruiz, 2010:

  • La cuna segura: México en la obra de Anna Zarnecki (pg.49- 55)
  • Súplica de los ciegos: ¿pintora surrealista? (pg.91-98)


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